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Publicado por el 14 Junio, 2017 en Conocimiento, Sulá Batsú, TIC y Sociedad

Columna: Tecnologías y las nuevas generaciones

Columna: Tecnologías y las nuevas generaciones

Por Mariana CalvoEstamos sorprendidos con el manejo que las nuevas generaciones hacen de la tecnología,  porque “ya vienen con el chip incorporado”; la tecnología no solo está en nuestras vidas, sino que también es parte esencial de esta, es muy necesaria para nuestras cotidianidad y su falla o ausencia se acerca al caos, ¿o acaso no recordamos el fallo global de WhatsApp de hace algunas semanas?

Pero la tecnología no significa lo mismo para todos(as) nosotros(as). Muchas personas somos parte de los llamados Millennials o “Generación Y”, conocidos como pioneros en Internet, que nacimos entre 1980 y 2005, cuyo gusto está centrado en enterarnos de muchas cosas y estar consciente de las opiniones y realidades de todo el mundo, tarea que nos facilita Internet. Luego llega la “Generación Z”, quienes se inclinan por la  tecnología móvil y los medios sociales, lo que cambia los patrones de consumo y hace que cada vez se compren y consuman más datos móviles y se utilicen menos las computadoras en casa. Mucho de esto está permeado por la inmediatez y el consumo de información, productos, ideas, estilos de vida y otros.

Pero… ¿cómo inició todo esto? Recuerdo la primera impresora a color, computadora y cámara digital que nos compró mi papá por ahí del año 2001, meses después la enciclopedia en CDs que sustituyó las compras al señor de las enciclopedias de Océano (aún las conservamos, son una reliquia familiar).

Tan sólo cuatro años después, mi hogar ya formaba parte del 5,6% de hogares de zonas rurales que contaban con una computadora, según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples que hizo INEC del 2005. Para ese momento aún no teníamos internet -creo que ni había servicio domiciliar para la zona- y yo aún veía a mis compañeras pasar el rato jugando “culebrilla” en los celulares Nokia (yo no tenía celular), mientras cursaba mi 10° año del cole. El Internet lo llegué a conocer en mi cole: teníamos un laboratorio de última generación y ahí también conocí los proyectores y computadoras personales, gracias a un director muy pilas que teníamos -don Luis Gerardo.

De seguro no todos corrimos con la misma suerte. En aquel entonces esos porcentajes de acceso eran muy bajitos para nuestra zona. De seguro se ha avanzado mucho en los temas de conectividad y acceso a nivel nacional; sin embargo, en este 2017  hay mucha gente que aún no tiene acceso a estas tecnologías. En la realidad costarricense existen brechas de género y geográficas referentes al acceso de las tecnologías digitales.  Aquí les dejo algunos datos interesantes que sustentan la realidad que hoy nos toca mejorar:

  • Según la encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2015-2016 del INEC, el año pasado un 29% de hogares rurales (de un total de 401.347) tenía computadora, en contraposición con un 53% de hogares urbanos (de un total de 063.912)  que tenían. Así mismo, contaban con servicio de internet un 70% (zona urbana) y un 50% (zona rural).
  • Un estudio realizado por PROSIC en el 2007, confirmaba que las y los jóvenes de entre 12 y 24 años[1] para entonces se conectaban a Internet mayoritariamente desde sus hogares, alcanzando un 45 %, seguido por café Internet con un 29% y luego en su centro educativo con un 17 %. Si contrastamos está información con el hecho de que los café Internet se frecuentan cada vez menos y la tenencia de Internet en casa no alcanza cobertura al 100 % en la población costarricense, podríamos suponer que los centros educativos han ido en auge respecto al uso de las tecnologías dentro del aula y en los tiempos de ocio dentro del centro educativo.
  • En la serie: Informes Finales de Investigación del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la UCR (2011), se concluye que entre las niñas y los niños el uso de internet está definido por el entretenimiento (juego) y comunicación, y no está definido por roles de género como sí ocurre con la población adolescente.

Esta pincelada de datos sobre estas generaciones, reafirma que aún enfrentamos grandes brechas en temas de acceso a tecnologías digitales. Que no todas las personas nacidas entre estos años han tenido el mismo acceso e instrucción en el uso de estos recursos. Que aunque muchos costarricenses tenemos acceso a celular e Internet, no todos contamos con la misma calidad del servicio ni hemos aprendido a utilizarlos de manera estratégica para mejorar nuestras vidas y las condiciones de nuestra comunidad.

Que los centros educativos son importantes en el involucramiento de las nuevas generaciones en el uso de las tecnologías, porque al igual que aquellos que solo se alimentan de lo que les dan en los comedores escolares, hay quienes solo usan una computadora e Internet cuando van al cole o escuela. Por ello, es importante que desde nuestras organizaciones sigamos impulsando el trabajo conjunto con escuelas y colegios, principalmente en zonas rurales, tal y como lo hacemos en TIC-as y Generación 3.0, para que esos recursos sean utilizados por el máximo de niños, niñas y jóvenes posibles, y sobre todo que  desarrollen un uso crítico e inteligente de las tecnologías.

También enfrentamos un fenómeno muy diferente, donde en algún punto las mujeres nos alejamos de las tecnologías, lo que a la larga nos convierte únicamente en consumidoras y pocas se atreven a incursionar, probar y desarrollar tecnología; desaprovechando así un nicho laboral muy importante que contribuiría con que la pobreza costarricense deje de tener rostro femenino, donde se podrían revolucionar el diseño de productos tecnológicos si más mujeres participan del desarrollo de estos.

Finalmente, y aunque todo pasa primero por un asunto de acceso, es de suma importancia que trabajemos en temas de apropiación, reflexión y desarrollo de buenas ideas que nos lleven a una sociedad más inclusiva, activa y creativa. Que esta y las generaciones que vienen aprendamos a sacarle el provecho a las tecnologías, no solo para comunicarnos o investigar, sino para generar respuestas a los problemas más cercanos de nuestras comunidades, revirtiendo así el fenómeno individualizador y anti social que algunos asocian a las tecnologías; alejándonos así de una sociedad dónde las brechas crezcan según la cantidad de cosas que podamos conseguir donde nos individualizan cada vez más y donde la tecnología deja de relacionarse con lo humano.

Referencias:

Pérez, R. (2011). Informe Final de Investigación 5. Psicología de los Usos de los Medios. Avance en la Investigación de la Psicología de los Medios de Comunicación. Instituto de Investigaciones Psicológicas. Universidad de Costa Rica.

Alvarez, V. (2007). Los jóvenes costarricenses en la Sociedad de la Información. Programa Sociedad de la Información y el Conocimiento. Universidad de Costa Rica.

ENAHO. (2016). Artefactos de tecnologías de información y comunicación en la vivienda según zona y región de planificación, julio 2015 y julio 2016. Costa Rica.

Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2005). Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples. Costa Rica.

[1] En aquella ocasión de 4.037 jóvenes de colegios y universidades tanto públicas como privadas ubicadas en zonas urbanas y rurales del país.