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Publicado por el 2 Julio, 2018 en Sulá Batsú, TIC y Sociedad

COLUMNA: La incidencia de la tecnología en la sociedad

COLUMNA: La incidencia de la tecnología en la sociedad

Por Rocío Jiménez. Hace muchos años estudié informática, para serles sincera, ni académicamente ni profesionalmente se me instó a pensar en las problemáticas sociales que por medio de la tecnología podríamos resolver.  El enfoque de la carrera siempre ha sido innovación tecnológica y con esto nos imaginamos ciudades modernas, productividad para las grandes empresas, trabajar para mega corporaciones, pensar en un proyecto que nos lleve a la gloria y hacer mucho dinero, como lo menciona Pavón (1998), las carreras de las tecnologías fieles a la posmodernidad representan a “la racionalidad como eje de la economía, la tecnología y el trabajo” y “la justificación de la expansión del ego (del ámbito de la libertad privada) como principio que impulsa el subsistema cultural”.  Poco o nada se habla de la relación tan estrecha que existe entre la tecnología y la resolución de problemáticas sociales, tanto así, que en algún momento tomé la decisión de estudiar Trabajo Social para poder realmente involucrarme con la transformación social. Continuando la cita de Pavón, él nos lo indica claramente:

“…la evolución histórica de la sociedad industrial ha producido un movimiento social.  (…) Un movimiento en el que, de un lado han quedado la ciencia y la técnica (producción, conocimiento teórico, eficiencia, organización), del otro la sociedad (en cuanto comunidad cultural) y la vida (en cuanto modo privado de desarrollo de la subjetividad).”

En meses anteriores estuve llevando un curso de Trata de Personas en la UCR y hablando sobre el tema de comunicación hacia la ciudadanía, se mencionaba que actualmente no se puede realizar una campaña focalizada en zonas con alta incidencia tanto de captación de posibles víctimas, como lugares de destino de las víctimas, y nos preguntamos por qué, la respuesta era muy sencilla: porque los sistemas informáticos donde se almacena la información de los casos de trata de personas no lo permiten.

Muchas veces las personas usuarias de los sistemas informáticos no tienen un conocimiento técnico mínimo como para exigir que estos sistemas tengan funcionalidades que podrían generar datos para poder prevenir y atender problemas puntuales, generar campañas de comunicación dirigidas a comunidades específicas a través de mapas de calor e inclusive mejorar la detección temprana de un delito.  Asimismo, muchas veces las personas que desarrollan estos mismos sistemas, por diversas razones como, por ejemplo: no tener una formación social transversal en la carrera, no conocer a profundidad las características de una determinada problemática social, o no creer que va a tener una importante remuneración económica al involucrarse en estos proyectos, se ven imposibilitadas de ofrecer recomendaciones a estos sistemas que faciliten la generación de datos útiles para obtener información.

Esto nos deja en evidencia el gran divorcio que existe entre las ciencias que atienden las problemáticas sociales y las ciencias de las tecnologías.  La gran respuesta a esta problemática es que las escuelas de informática, ciencias de la computación y todas estas carreras tecnológicas afines, principalmente aquellas escuelas en cuyas universidades no se lleva un bloque de humanidades, involucren en su malla curricular investigaciones aplicadas a problemáticas sociales y proponer respuestas a partir de la utilización de datos.  

Por otro lado, es necesario que los cursos de especializaciones en atención a problemas sociales, como por ejemplo el curso de Trata de Personas, sea divulgado en el Colegio de Profesionales en Informática y Computación, las cámaras, la industria, y también los gobiernos locales y por qué no, un como parte de un objetivo de un gobierno digital responsable, dirigido a estas carreras tecnológicas.  Y que de esta manera no nos limitamos únicamente al crecimiento del conocimiento técnico, sino también social.

Imaginémonos elaborando estrategias de comunicación para la prevención de trata de personas en los lugares con mayor incidencia, a partir de una caracterización del perfil de las personas tratantes y las posibles víctimas, elaborando además estrategias para un abordaje social con énfasis en las necesidades locales de puntos calientes en el mapa de calor, todo esto gracias a los datos recolectados por un sistema integrado e interinstitucional eficiente para combatir la trata de personas.  Suena muy bien, ¿no? Sería bueno que existiera.