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Publicado por el 2 Octubre, 2010 en TIC y Sociedad

E-política: ¿presidentes/as 2.0?

E-política: ¿presidentes/as 2.0?

En febrero del año 2007, Barack Obama anunció su candidatura a las elecciones presidenciales de los EUA, y tomó una decisión que cambiaría el curso de la política en línea: contratar a Chris Hughes, de 25 años de edad, para organizar su campaña online.

Hacía 3 años, Hughes y 3 compañeros suyos de Harvard, habían creado Facebook. El estilo de campaña web del candidato demócrata estuvo marcado por la participación individual y la presencia en redes sociales: solo un mes antes de las elecciones, el actual presidente Obama tenía 1.5 millones de “amigos” en facebook, 75 mil suscriptores a su canal de YouTube, casi 7 mil seguidores en su Flickr, 73 mil actualizaciones de su microblog en Twitter y 0.5 millones de seguidores en su perfil de MySpace.

Mediante la búsqueda de fondos en línea, Obama se convirtió en el candidato a la presidencia que más dinero ha recaudado de contribuciones individuales (menos de $200 por persona) en la historia política de los Estados Unidos: 122 millones de dólares. Anteriormente solo Howard Dean había conseguido una cantidad razonable de donaciones en línea: $37 millones para toda su campaña, mientras que en el pasado periodo electoral, 4 años después, Barack Obama logró recaudar $28 millones en línea en un solo mes.

En la campaña de Obama todo comienzó con una invitación personalizada e individual: “Get Involved” (involucrarse). Pero el éxito de la campaña virtual del candidato demócrata tuvo un componente extra, que atrajo de forma significativa a los usuarios de sus espacios en línea: uno realmente se podía involucrar al entrar a uno de los sitios colaborativos del actual presidente.

En su libro Web Campaigning (2006), Kirsten Foot y Steven Schneider plantean un análisis de la campaña en web basado en 3  niveles de participación de los ciudadanos:

Nivel 1. Informar
Nivel 2. Involucrar
Nivel 3. Conectar y movilizar

Estos 3 niveles parten de un acuerdo con el lector de su propuesta: se puede analizar la campaña política en Web en los objetos Web –sean páginas, colaboraciones, textos o ligas externas- producidas por actores en contextos políticos como artefactos que manifiestan una estrategia y/o acción política.

Costa Rica y el acceso a Internet

Recojo a continuación un texto del conocido blog costarricense FusildeChispas.com:

Costa Rica era hasta este año, uno de los únicos 4 países de Iberoamérica, cuyos periódicos en línea no publicaban sus propios blogs. Hasta el 2007 vimos aparecer sitios colaborativos y basados en los principios de comunidades en línea, así como esfuerzos en ese sentido, por parte de las empresas de medios.

Pero por lo que vemos en el ranking, la lentitud con la que evolucionan los medios digitales y la blogósfera local, no se ha contagiado a los usuarios. Quienes navegan consiguen lo que quieren en sitios de cualquier parte, en  una red mundial que no discrimina por el acento.

Las y los ticos navegamos por Internet: este es un hecho confirmado. Pero nuestros clics tienden a ir hacia afuera en la mayoría de los casos. Sitios como wordpress.com, facebook.com, youtube.com, twitter.com, y diversas páginas de noticias, entretenimiento y  deportes acaparan la atención de las y los usuarios costarricenses de Internet. Estos usuarios y usuarias, que son aproximadamente el 37% de la población, acceden a Internet desde distintos lugares, que van desde centros de estudio y trabajo hasta hogares y Cybercafés.

Ahora bien, aunque contamos con los recursos tanto de acceso como de capacidades de uso, en nuestras elecciones presidenciales no ha sido muy marcada la tendencia al uso de recursos virtuales. Recientemente hemos visto como en las precampañas con miras a las elecciones del 2010 han comenzado a incorporar diversos elementos web 2.0 en sus estrategias para atraer votantes. Sin embargo, continuamos estancados en un nivel de participación que no involucra directamente a las y los usuarios. La lluvia de invitaciones de los partidos políticos no se hizo esperar durante la precampaña: el PAC, el PLN, el Movimiento Libertarios, sus precandidatos a título personal, y miembros de otros partidos políticos como el PUSC comenzaron a inundar los casilleros de correo de las y los usuarios ticos. ¿Quieres ser mi amigo en Facebook? o “Fulanito te sigue en Twitter”, fueron mensajes comunes durante la temporada de precampañas. Sin embargo, la estrategia no pasó, en la mayoría de los casos, de abrir una cuenta en alguna red social y buscar la mayor cantidad posible de seguidores.

Esta conducta reproduce lo que ha sido norma en el país desde los comienzos de la Internet: enfocarse en la infraestructura, en la plataforma, en la conectividad. Enfocarse en las computadoras, entendiendo que la Web es una red de computadoras y no una red de  personas mediada por computadoras. Creo que este es el principal fallo, reflejado en la gran mayoría de las estrategias de inclusión digital pensadas y desarrolladas desde el gobierno durante los últimos 25 años, y reproducidas en los intentos de hacer campaña electoral en línea.

Pensar en las personas, en los procesos de acceso a la información que siguen las y los costarricenses, en la mediación de contenidos, en las estrategias de intercambio de conocimientos y de información y comunicación existentes en nuestras comunidades, es la clave para desplegar una estrategia virtual exitosa. Esto, en Costa Rica, se logró antes de que Barack Obama se convirtiera en el primer presidente 2.0, pues en nuestro país existe un proceso político que acaparó la atención internacional por sus connotaciones de participación ciudadana y presencia en línea: el referéndum sobre el TLC. Cito solo como ejemplo de iniciativas de  colaboración en línea el caso de ConCostaRica.com, que durante el proceso del referéndum se convirtió en una herramienta estratégica de apoyo al Movimiento Patriótico del NO al TLC. Este espacio web funcionó como una plataforma de gestión de información que tuvo un componente hasta ese momento ausente dentro de los procesos web relacionados con política: la posibilidad de involucramiento directo de las y  los usuarios, así como el fudraising en línea más funcional del proceso TLC: al NO lo financio YO (iniciativa que logró recaudar fondos suficientes para financiar los espacios televisivos del NO) Pero tal vez la característica primordial de este y otros espacios utilizados por el NO durante el proceso del referéndum está en la visión: entender que son las personas -y no   las computadoras- las que hacen la diferencia, y apoyarse en estrategias de mediación de contenidos para hacer llegar su mensaje a la mayor cantidad posible de personas, y no solo a quienes tienen acceso a Internet.

Nos acercamos al proceso electoral 2010 y existen expectativas muy grandes sobre el papel que jugará la Internet en términos de estrategia de campaña. Pero quienes se medirán en esta contienda electoral deben tener en cuenta que ser “presidente/presidenta 2.0” va más allá de tener un perfil en Facebook: 2.0 es un término que se refiere al cambio: implica la transformación de los procesos de participación, de construcción colectiva. Barack Obama es un presidente 2.0 por muchas razones que van más allá de tener una cuenta en Facebook o Myspace, como por ejemplo leer cada semana al menos 10 cartas enviadas por ciudadanos de su país, que reflejan la realidad de las personas y lo acercan a los problemas y necesidades reales de su pueblo. Ser “presidente/presidenta 2.0” implica una visión real de país, capacidad de diálogo y comprensión de las necesidades de las distintas regiones. No basta con tener una cuenta de Twitter o espamear a quienes tuvimos el infortunio de darles nuestra dirección electrónica.

Ojalá que esto lo tomen en cuenta quienes aspiran a la presidencia de nuestro país.